Indiemaster / Review

Los discos destacados de septiembre

Del indie clásico de Spiritualized al ambient de Tim Hecker, pasando por el revival ochentero de Pale Waves, el funky-soul-disco electrónico de Jungle o el minimalismo de Low y Marissa Nadler, aquí va una selección de los mejores discos publicados en septiembre de 2018.

Con la humilde intención de no dejarnos nada relevante en el tintero, repasamos algunos de los lanzamientos discográficos más destacados de septiembre. Una selección que va desde la consagración de Jungle y los debuts de Pale Waves y Brandon Coleman a las últimas lecciones de veteranos como Spiritualized y Low, pasando por los notables regresos de Marissa Nadler, Tim Hecker y Emma Ruth Rundle.

 

Spiritualized: And Nothing Hurt

Hay un estado de felicidad y relax específico directamente relacionado con el hecho de escuchar Spiritualized. La de Jason Pierce es otra liga desde hace tiempo: lleva años, incluso lustros, instalado en la brillantez compositiva, inspirado por el mismo halo de iluminación que le hace flotar en el espacio; y a nosotros con él. En el interior de su último disco, como en casi toda su discografía, es imposible que nada te haga daño. Pero no es un espacio reducido, un círculo de confort íntimo y cerrado donde estar a salvo; sino más bien al revés: es un universo en expansión, limpio, soleado y abierto a quien quiera entrar para sumar. Ruidoso, orquestal, agitado y pacificador a la vez, And Nothing Hurt convierte definitivamente a sus autores en el último gran clásico del modelo de música de la segunda mitad del siglo XX: uno de esos grupos (y sonidos) que solo se explican por sí mismos.

Spiritualized actúan en Barcelona y Madrid el 2 y 3 de noviembre, con entradas a la venta en Ticketmaster.

 


Emma Ruth Rundle: On Dark Horses

Miembro del colectivo (o supergrupo) de post-rock instrumental Red Sparowes, Emma Ruth Rundle ha dado un paso de gigante con la publicación de su tercer álbum en solitario. Todo aquello por lo que destacaba en Marked for Death se ha visto potenciado en su nueva entrega: la intensidad y densidad de su dark-folk, esa garra, ese aferrarse a la emoción de manera romántica (en sentido artístico), esa magia que subyace bajo una superficie marcada por el realismo pesimista y el malditismo. Por momentos, Rundle puede resultar devastadora, pero a lo largo de On Dark Horses siempre es posible avivar las brasas, ya sea mediante guitarrazos al cielo estrellado o a través de un verso cantado con ardor por la norteamericana.

 


Pale Waves: My Mind Makes Noises

¿Es posible que, en lo que llevamos de siglo XXI, se haya hecho más música de inspiración ochentera que en los propios años 80? Un servidor apuesta a que sí. Pero Pale Waves, el último grito en revisionismo generacional procedente del Reino Unido, un cuarteto liderado por la feroz Heather Baron-Gracie (todo un animal de escenario), han entrado con tal cantidad de argumentos que parece ridículo reducirlos a su pincelada descriptiva más general. La larga carrera previa de singles anticipó la riqueza cromática, rítmica y emocional de My Mind Makes Noises: un álbum que mira de reojo a CHVRCHES, pero con un pie en el indie-poprock y otro en inspiraciones un puntito más oscuras. Ideal para sumergirse en los 80 y quedarse chapoteando un rato.

 


Jungle: For Ever

Después del pelotazo que dieron hace cuatro años con su álbum de debut, a Jungle le tocaba el siempre complicado trámite de refrendar su estatus con una segunda entrega. ¡Y vaya si lo han hecho! For Ever, en conjunto, puede que sea incluso mejor que el estreno homónimo de los ingleses. Es, al menos, más sofisticado, pausado y calculado, dando como resultado un producto más fino y elegante aún si cabe. Menos explosivo, sí, pero más convincente. El flow que desprenden ahora expresa una seguridad (incluso un puntito de soberbia) que antes solo intuíamos, implicando a todos los géneros utilizados (soul, funk, disco, etc.) al servicio de la misma línea, sugerente y con guiños al pop de raíz electrónica. Además, fuera de los muchos hits –‘Smile’, ‘Heavy, California’, ‘Happy Man’, ‘Cosurmyne’– más característicos, se han metido en las zapatillas de alt-J –‘Mama Oh No’– y de Tame Impala –‘Pray’– con éxito. Jungle siguen creciendo…

 


Low: Double Negative

Mucho se ha hablado de lo excepcional de este disco en la trayectoria de Low, de lo virtuoso que es experimentar tras 30 años de repetir el mismo patrón musical. Sin embargo, viéndoles presentarlo en directo nos damos cuenta de que no hay tanta variación, de que el supuesto halo electrónico novedoso reside fundamentalmente en el entramado de pedales del bajo y de la guitarra. Sí estamos ante el trabajo más fantasmagórico que se le recuerda al trío de Minnesota; pero, una vez disipadas las brumas y las pulsiones, derivadas de las diez cuerdas, emergen estructuras, voces, melodías y ritmos que nos remiten al mismo culto a Low que hemos practicado toda nuestra vida. Cambian las formas (y no tanto), el espíritu se mantiene intacto.

 


Brandon Coleman: Resistance

Brainfeeder, la factoría discográfica de Flying Lotus, está que se sale. En su décimo aniversario han fichado a nuevos artistas que, por una parte amplían su abanico estilístico electrónico (Ross From Friends), y por otra afianzan el sonido genuinamente Breainfeeder: ese que se nutre del universo conceptual híbrido de los Kamasi Washington o Thundercat. Este es el caso de su última incorporación: Brandon Coleman, teclista (integrado en la banda de Kamasi), vocalista, compositor, productor, arreglista y viajero astral que, tras años compartiendo estudio y colaborando con grandes y variados artistas, ha vencido toda resistencia existente para desarrollar su propia música: un compendio de funk, jazz, disco, boogie, R&B, electro y soul que campa en total libertad durante los 44 minutos que dura su fascinante ópera prima.

 


Marissa Nadler: For My Crimes

Nadie espera de Marissa Nadler virajes abruptos ni revoluciones estéticas: siempre desde su blanco y negro y su estoicidad, desde el arpegio y el susurro con eco, la cantautora afincada en Boston podría seguir manufacturando canciones durante los próximos 150 años sin apenas inmutarse. En sus discos suele haber un tema en escorzo, una excepción donde Nadler se desmelena y permite la entrada de elementos ajenos: una batería, instrumentos de cuerda, voces de fondo e incluso algún viento. En este caso dicho corte es ‘Blue Vapor’, cuya evolución progresiva marca la cumbre de For My Crimes. Pero ojo también con ‘I Can’t Listen To Gene Clark Anymore’, pieza en la que colabora cantando Sharon van Etten, artista de la que Nadler podría ser su reflejo más triste y oscuro. Así que cuidado con usarlo en horas bajas.

 


Tim Hecker: Konoyo

El ambient de Tim Hecker habitualmente es más abrasivo: su luz suele quemar. Sin embargo, dentro de su nuevo trabajo, Konoyo, se respira de forma diferente: la atmósfera es menos drone y más dilatada, hay espacio entre los átomos, vacío entre las notas. El productor canadiense, que ha vuelto a sentar cátedra en su género, ha rebajado ligeramente su tendencia a iluminar sobreexponiéndolo todo, pero no ha renunciado a ese efectismo tan cinemático que siempre le ha caracterizado, cargando de sensaciones inquietantes y requiebros imprevisibles varias de sus partituras. Entre lo desértico, lo infinito y lo permanente, Hecker es capaz de teñir de vida, aunque sea extraña y hostil, parajes yermos y arrasados donde sigue imperando esa luz mortecina y pálida.

 

 

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