Indiemaster / Review

Los discos destacados de julio

De la consagración de Deafheaven, Ovlov, Wild Pink y The Internet al sobresaliente debut de Ross From Friends, pasando por el sorprendente regreso de Dirty Projectors, aquí va una selección de los mejores discos publicados en julio de 2018.

Con la humilde intención de no dejarnos nada relevante en el tintero, repasamos algunos de los lanzamientos discográficos más destacados de julio, un mes especialmente tranquilo en este aspecto. Una selección que incluye a Deafheaven con su equilibrio de fuerzas entre el post-rock instrumental y el blackmetal, el soul triphopero de Syd y sus The Internet, el folk urbano de Wild Pink, el ruidismo sano de Ovlov, la electrónica lo-fi de Ross From Friends y su excelente debut en Brainfeeder y, cómo no, el inesperado nuevo álbum de los siempre experimentales Dirty Projectors.

Dirty Projectors: Lamp Lit Prose

Comparado con los cinco años que empleó David Longstreth en la concepción de Dirty Proyectors, el escaso año y medio que separa a éste de Lamp Lit Prose parece un suspiro. Sin embargo, la última entrega de Dirty Projectors tiene más relación con un álbum como Bitte Orca (2009) que no con su inmediato predecesor homónimo: tanto por el tipo de arreglos instrumentales y orquestales, que lo colocan en la esfera de un tipo de art-rock muy rico rítmicamente, como también por el optimismo y el colorido de sus planteamientos melódicos y líricos. La participación de invitados de lujo como las hermanas Haim, Syd (The Internet), Rostam Batmanglij (Vampire Weekend), Robin Pecknold (Fleet Foxes) o Empress Of, más que simples acompañamientos, aportan cierta apertura del abanico estilístico, facilitando a Longstreth vías de escape para la experimentación; que, al fin y al cabo, siempre ha sido lo suyo.


Deafheaven: Ordinary Corrupt Human Love

Si hace tres años Deafheaven se consagró como grupo-salvador del metal alternativo, aquel que había traspasado las fronteras de su género minoritario, gracias a New Bermuda, hoy los californianos han dado otro paso de gigante hacia el mainstream. Ordinary Corrupt Human Love, su cuarta entrega, contiene lo que probablemente es la receta más completa, atractiva y accesible del sonido de la banda: una base general de post-rock instrumental cuidado, delicado y luminoso que nada tiene que envidiar a las progresiones de Explosions In The Sky o Toundra, por ejemplo; y un 25-30% de terminaciones metaleras protagonizadas por George Clarke y sus rugidos. Da igual si la fase de metralla vocal y rítmica abre el tema, lo cierra o lo parte en dos: en la hora que duran sus siete canciones –calculen ustedes la media– hay espacio para todo.


Ovlov: TRU

Hay grupos que son como esa gloriosa rascada de respuesta a un picor molesto e insistente, discos como carraspeos autoritarios y liberadores, y canciones que de un manotazo eliminan tus dudas y cavilaciones. Ovlov, TRU, su segundo álbum, y piezas como ‘The Best of You’, ‘Stick’ o ‘Short Morgan’, responden a esas descripciones. A la perversión noise de su base instrumental grunge-indie alternativa, hay que sumar un esforzado equilibrio narrativo entre distorsión y melodía, perfilándose sus canciones como artefactos explosivos de mecha corta y onda expansiva ancha. Como ven, las analogías nos salen a pares: un tren a punto descarriar pero que nunca lo hace, un sistema tormentoso que descarga sin causar estragos, una fuerte marejada que no llega a tocar tierra… ¡denles una oportunidad!


Wild Pink: Yolk in the Fur

He aquí una joya discreta, uno de esos discos que, si en su momento pasan desapercibidos, se convierten en pequeños tesoros de los que se guardan bajo llave. El trío de Brooklyn, liderado por John Ross, vuelve apenas año y medio después de su notable debut para seguir dibujando la ciudad de Nueva York desde una perspectiva folk-rock urbana. Con más pop y azúcar en las venas melodías que The War on Drugs, un sentimentalismo parecido al de Death Cab For Cutie y una tendencia a la épica cercana a la de Strand of Oaks aunque más luminosa, Wild Pink rezuman optimismo, extroversión y entusiasmo en su entrega de confirmación. ‘Lake Erie’, ‘Yolk in the Fur’, ‘Jewels Drossed in the Runoff’ o ‘Love is Better’ son los mejores ejemplos.


The Internet: Hive Mind

Surgida del colectivo Odd Future –donde han figurado nombres como Frank Ocean o Tyler, The Creator, fundador del sello filial de Sony del mismo nombre–, Syd lidera con garra y delicadeza la banda The Internet, con cuyo cuarto álbum, Hive Mind, ha ascendido a la primera división de su género: esa suerte de neo soul, R&B contemporáneo o hip-hop de base sintética. En realidad con Ego Death, su anterior entrega, ya se dispararon las alarmas de la crítica, optando al premio de mejor álbum de música urbana contemporánea en los premios Grammy 2016. Pero este nuevo disco, que vuelve su mirada hacia el trip-hop y el soul más sofisticado tipo Erikah Badu, es la definitiva consagración de Syd y de The Internet como valores sobre los que habría que lanzarse a comprar si estuvieran en bolsa.


Ross from Friends: Family Portrait

Flamante fichaje del sello Brainfeeder de Flying Lotus, el productor británico Felix Weatherall (AKA Ross from Friends) debuta a lo grande con un disco de electrónica a medio camino entre lo lo-fi y lo clubber-raver derivado de su propia herencia musical familiar. Su padre diseñaba sistemas de sonido electrónicos y el joven Weatherall pronto se interesó por sus cintas analógicas y sintetizadores. El resultado, tras años de fogueo más volcado en las pistas de baile, es un sonido sosegado aunque sumergido en oscuridad, acogedor y nostálgico a la vez: la culminación de un proceso mediante el cual el artista ha sido capaz de “aprovechar mi inestabilidad emocional” para perfilar un sonido eminentemente personal. Electrónica de autor, si se me permite la expresión. Y a todo eso hay que sumar el nombre, cuyo gancho instantáneo es todo un plus en el mundo masificado en el que vivimos.

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