Indiemaster / Review

Los discos destacados de octubre

De la BSO de Thom Yorke al regreso de Robyn y Cat Power, pasando por la psicodelia clásica de los nipones Kikagaku Moyo, el siempre fiable aunque un poco estacado Kurt Vile y el supergrupo femenino Boygenius, aquí va una selección de los mejores discos publicados en octubre de 2018.

Con la humilde intención de no dejarnos nada relevante en el tintero, repasamos algunos de los lanzamientos discográficos más destacados de octubre. Una selección que va desde los imperiales retornos de Cat Power y Robyn o el debut como compositor de bandas sonoras de Thom Yorke a la aventura en solitario de Adrianne Lenker, pasando por el nuevo supergrupo femenino Boygenius, el esperado debut de Parcels, la nueva entrega de Kurt Vile y la consagración de Kikagaku Moyo.

Kikagaku Moyo: Masana Temples

Esta banda psicodélica japonesa publicó su primer disco con un sello griego, el segundo con uno de Brooklyn, Burger Records reeditó su álbum de debut en casete, y los dos siguientes han visto la luz a través de una discográfica holandesa especializada en música underground asiática. ¡Se acercan! Masana Temples, su reciente última entrega, suena a Stereolab pasados por una túrmix de psicodelia clásica, la que buscaba inspiración en sitares y tablas indias (‘Entrance’, ‘Nana’), junto a elementos de stoner rock, trazas de Tortoise y un lenguaje vocal inventado que ayuda a generar un efecto de trance que recuerda de lejos a Goat. ‘Dripping Sun’, ‘Fluffy Kosmisch’ y ‘Gatherings’ bastarían para atraparnos en la hipnosis, pero la integridad de los 40 minutos del disco son, en sí, una droga que dura. Natural, pero dura.


Adrianne Lenker: Abysskiss

La compositora, cantante y guitarrista de Big Thief no puede parar de crear. Tras lanzar con ellos dos álbumes más que notables entre 2016 y 2017, la artista neoyorquina ha resucitado su proyecto musical en solitario tras un descanso de cuatro años, lanzando un decálogo de piezas con pedigrí indiefolk de cantautora con guitarra. Desde coordenadas emocionales en las antípodas de las de Julien Baker, Marissa Nadler o Aldous Harding, Adrianne Lenker nos enseña un horizonte amable y esperanzador, con el aire limpio y fresco como si hubiera llovido toda la noche anterior y hubiéramos dormido a pierna suelta. Y, si las cuentas no fallan, no tardará mucho en mostrarnos más facetas de su personalidad artística.


Cat Power: Wanderer

Aunque la tortuosa trayectoria personal de Chan Marshall ha propiciado altibajos en su carrera, no cabe duda de que nos hallamos ante uno de sus mejores momentos. Wanderer nos reconcilia con la versión más íntima y elegante de la cantautora de Georgia tras el fiasco que supuso Sun y su gira resultante. Tal vez sea por su reciente maternidad, pero en su nuevo material se respira paz, sencillez y claridad: como si fuera un anverso luminoso y positivo de Moon Pix. Su piano, su pizzicato de guitarra, su voz y sus melodías lo inundan todo como un océano tranquilo. Más allá de la versión de Rihanna (‘Stay’) y de la colaboración con Lana del Rey (‘Woman’), que fueron singles, con temas como ‘In Your Face’, ‘Black’ o ‘Nothing Really MattersCat Power vuelve a tocar tuétano. Canciones que nos arropan bajo sábanas blancas.


Parcels: Parcels

Tras una obertura protagonizada por ‘Comedown’ y ‘Lightenup’, que nos recuerda la relación tutorial de Daft Punk con Parcels, se abre una llanura de electropop en el disco de debut homónimo de estos últimos en la que el funk, la música disco o el soul no resultan influencias tan evidentes como pensábamos; o no lo son como creíamos que serían. Resultan, más bien, coartadas sobre partitura destinadas a hacer que muevas el esqueleto. Mirando desde no muy lejos a bandas como MGMT o Toro y Moi, Parcels conjugan el ritmo a diferentes velocidades pero siempre manteniendo un punto glam y una serie de elementos sonoros mediante los cuales, como si fueran mirillas a través del tiempo, podemos reconocer los 70 y los 80. Puede que no vendan originalidad, pero sí savoir-faire.


Kurt Vile: Bottle It In

El clásico “tócala otra vez, Sam” (que nunca se pronunció así, por cierto) se podría readaptar a la figura de Kurt Vile, trovador exquisitamente repetitivo del que es imposible hastiarse. Da igual que Bottle It In no sea su mejor álbum (ni su mejor gira, la acabamos de vivir), ni el más estimulante ni el que posee el mayor número de canciones carismáticas con piel de himno, el músico de Filadelfia resulta inconfundible a cada paso y sus acordes suenan siempre a casa. Es cierto que en la hora y pico (la media es 6,5 minutos por tema) que dura el álbum tiene tiempo para probar sonoridades nuevas en su espacio de cantautor indie-folk, pero en general el recuerdo de Bottle It In es el de una atmósfera, un ambiente kurtvileiano del que apenas se nos pegan melodías.


Boygenius: Boygenius (EP)

Tres de las mejores cantautoras norteamericanas de la cosecha 1994/1995, Julien Baker, Lucy Dacus y Phoebe Bridgers, han unido sus fuerzas en un nuevo supergrupo. O una nueva supercantautora, mejor dicho, porque las seis canciones que han publicado es este primer EP conjunto, enmarcables en los universos creativos de sus autoras, siguen sonando a solista aunque con la fuerza de tres voces. La diferencia con respecto a sus obras realmente en solitario es que aquí parece llevarse a cabo un ejercicio de sororidad mediante el cual las tres artistas se secundan, apoyan y acompañan entre ellas sin que se atisbe un solo segundo de competición, lucha o exposición de egos. Puede identificarse fácilmente el alma creativa de ciertas canciones porque las tres poseen ya, a sus cortas edades, estilos personales inconfundibles, pero desde luego no por ningún afán de asomar más la cabeza que sus compañeras. ¡Qué gusto da ver que unidas las mujeres son invencibles!


Thom Yorke: Suspiria (BSO)

Trabajar por encargo ha sido un placer para Thom Yorke, según ha declarado él mismo. De esta forma ha podido aventurarse por vías y sonoridades que nunca habría podido transitar al frente de Radiohead ni con Atoms For Peace. Por definición, una BSO se debe a las imágenes para las que ha sido creadas, ayudan a generar atmósferas; y en eso Yorke ha demostrado lo que todos ya intuíamos: que es un maestro. No obstante, al margen de piezas como ‘Suspirium’, ‘Has Ended’ o, en menor medida, ‘The Universe is Indifferent’, vocales y (sobre todo la primera) perfectamente reivindicable por los fans de Radiohead, la evaluación del trabajo ha de hacerse en relación a su funcionamiento dentro del proyecto cinematográfico; y ahí ni entramos ni hemos encontrado valoraciones unánimes.


Robyn: Honey

Ha habido un antes y un después en la hasta ahora mediana vida de Robyn: la muerte de su amigo y productor Christian Falk, en 2014. Sucedió en el ecuador del periodo de silencio de la sueca –a excepción de los EPs que sacó con Röyksopp y La Bagatelle Magique (proyecto en colaboración con Markus Jägerstedt y el propio Falk)– que ha concluido con la publicación de Honey, una obra decididamente más madura y menos efusiva, pero tan bailable y pop como cualquier otra de sus entregas. Ella dice sentirse una persona distinta pero la esencia de su figura musical, tras haber trabajado en el disco más de tres años, ha sobrevivido casi intacta a la tragedia; y el mejor ejemplo es ‘Missing U’, la inaugural y más entusiasta de sus nuevas canciones, dedicada a su desaparecido compañero. ¡Robyn puede con todo!

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