Indiemaster / Review

Los discos destacados de mayo

De la consolidación de Courtney Barnett al desconcertante regreso de Arctic Monkeys, aquí va una selección de los mejores discos publicados en mayo de 2018.

Foto de portada de Pablo Luna Chao.

Con la humilde intención de no dejarnos nada relevante en el tintero, repasamos algunos de los lanzamientos discográficos más destacados del pasado mes de mayo. Una selección que va desde el desconcertante regreso de Arctic Monkeys hasta la singularidad electrónica de Jon Hopkins y desde el soul-pop de Leon Bridges al ambient misántropo de balago, pasando por el cóctel electrónico de DJ Koze, el dreampop cada vez más shoegaze de Beach House, el post-rock artístico de Iceage, el pop efusivo de CHVRCHES y el indie-rock maduro de Courtney Barnett.

Leon Bridges: Good Thing

Teniendo contrato con Universal desde antes de sacar su álbum de debut, era solo cuestión de tiempo que a Leon Bridges se le acusara de haberse vendido. Sin traicionar cierto espíritu soul más o menos clásico –que pervive en su incontestable voz–, es verdad que en Good Things recurre a fórmulas más sintéticas, bailables y, en definitiva, cercanas al pop, que le alejan de la influencia de Curtis Harding o Alabama Shakes y le acercan a la de Bruno Mars. No obstante, si nos liberamos del prejuicio puritano que nos hace censurar a un artista cuando decide evolucionar alejándose de sus raíces, quizá podamos disfrutar de un disco rebosante de color y movimiento.

Leon Bridges actúa en el Mad Cool Festival de Madrid el 12 de julio, con entradas a la venta en Ticketmaster.

 


DJ Koze: Knock Knock

Con permiso de Nicolas Jaar (en su versión Against All Logic), Nils Frahm y Jon Hopkins, el productor alemán Stefan Kozalla (a.k.a. DJ Koze) se ha marcado el mejor álbum de electrónica de lo que llevamos de 2018. Es, al menos, el más rico y variado; el más completo, el que más formas de electrónica contiene, y también el más divertido y uno de los más estimulantes. Kozalla no acostumbra a editar en formato largo, pero este Knock Knock, sus 16 canciones y su hora con 18 minutos ya nos parecen poca duración para la cantidad de ideas, sub-estilos y derivas que se toman en él. Hay bases de minimal orgánico, trazas de trip hop, momentos de house e italo disco, dentelladas de hip hop, pop armónico… y si sigues buscando seguro que encuentras muchos estilos más.

 


Jon Hopkins: Singularity

Todo está conectado para Jon Hopkins. El universo: su nacimiento, su expansión y su destrucción, forman una única singularidad. Desde esa base conceptual el excelso productor británico, autor de un techno acristalado con latigazos de épica invernal, ha configurado un viaje de ida y vuelta a diferentes ritmos, combinando la fuerza estática de lo ambiental con la elegancia que siempre determina su vertiente bailable. No estamos antes la concreción y precisión de Immunity, su anterior trabajo, pero aunque la capacidad de captación de atención sea desigual a medida que avanza el álbum, sí es otra impecable entrega más del inglés, despojada de todo elemento a baja resolución.

 


Iceage: Beyondless

Los “Fugazi daneses” han roto el definitivamente el cascarón. Beyondless es el punto perfecto de equilibrio entre la acidez post-punk y las inclinaciones art-rock que siempre han complementado sus álbumes. Es un decálogo del abanico estilístico que manejan: desde la fibra de ‘Hurrah’ a las pantanosas ‘Catch It’ o ‘Showtime’, pasando por la grandilocuencia y la elegante brutalidad de ‘Pain Killer’, el temazo donde colabora Sky Ferreira. Tan adictivo como apretar una encía dolorida con la lengua, el cuarto álbum de Iceage debería colocarlos en la delantera de un género que, hoy por hoy, experimenta una nueva edad de oro. Porque no todo lo hemos recuperado de los 80 es pop.

Iceage actúan en Barcelona el 30 de octubre, con entradas a la venta en Ticketmaster.

 


Beach House: 7

Con una trayectoria tan perfecta como la de Beach House, es difícil decir que 7 es su mejor álbum, pero vamos a hacerlo: 7 es, según nuestra opinión, el mejor trabajo de Beach House hasta la fecha. Su deriva ligeramente shoegaze –refrendada en una antológica y ruidosa (hola, My Bloody Valentine) actuación en el Primavera Sound– otorga a su delicado y canónico sonido dreampop una pátina de carácter que le sienta de maravilla. Centrada en ‘Dark Spring’, ‘Dive’ o ‘Girl of the Year’, pero determinante en el conjunto del disco. Con todo, mantienen intacta la burbuja ambiental que llevan construyendo desde mediados de la década pasada, aportando nuevas texturas –como la de ‘Black Car’– y no dejando que se vicie el aire.

Beach House actúan en Madrid y Barcelona los días 27 y 28 de septiembre, con entradas a la venta en Ticketmaster.

 


Arctic Monkeys: Tranquility Base Hotel + Casino

Sobre este disco habrá tantas opiniones como seguidores de la banda repartidos por el mundo. Esta es la nuestra. De vuelta de todo con 32 años, y alentado por su nuevo piano Steinway Vertegrand, Alex Turner ha publicado con Arctic Monkeys el disco que desde hace tiempo ha querido hacer, y que podía haber hecho en solitario. Se ha sumergido por completo en una faceta crooner que venía explorando de manera creciente pero discreta en las anteriores entregas de la banda, dejando muy de lado las guitarras y volcando su energía artística en la poética y en la interpretación de un papel que le sale natural. Un trabajo desconcertante en su primera escucha, pero extraordinario en su coherencia y ejecución. Luego puede discutirse si es aburrido (quizá para sus fans más necesitados de distorsión), si es el principio de una nueva etapa estilística del que muchos consideran el mejor grupo de rock del siglo XXI o si preferimos al Turner de 25 años o al de 32; pero han vuelto a conseguir no dejar a nadie indiferente.

Revive su actuación en el pasado Primavera Sound con nuestra galería de fotos.

Arctic Monkeys actúan en el Mad Cool Festival de Madrid el 13 de julio, con entradas a la venta en Ticketmaster.

 


Courtney Barnett: Tell Me How You Really Feel

Da gusto ver a una artista evolucionar como lo está haciendo Courtney Barnett. Tras debutar a lo grande en 2015 con Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit y refrendar su condición de nueva heroína del indierock mano a mano con Kurt Vile en Lotta Sea Lice, su disco conjunto, la australiana ha vuelto a subir de categoría. En su nueva entrega la vemos suelta y crecida, con melodías frescas e instrumentaciones radiantes, dando un paso firme y decidido en cada una de las diez canciones, con carácter y sonando cada vez más indiscutiblemente a sí misma. Poco a poco va quedando claro que Barnett no se plegará a ningún canon externo, sino que hará con los géneros lo que le dé la gana hasta que éstos se amolden a su cuerpo, como una chaqueta de cuero hecha a medida.

 


CHVRCHES: Love is Dead

Aunque Stereogum lo haya calificado como “tropiezo”, a nosotros nos encanta. Love Is Dead no es el golpe de conciencia encima de la mesa que pensaba Lauren Mayberry que sería, pero su efusividad, el carácter inquebrantable y espumoso de su pop y la facilidad con la que entran sus estribillos lo convierten en un producto perfectamente consumible. Como si de una ración más de bebida energética se tratara, el nuevo trabajo de CHVRCHES te da alas con piezas pop como ‘Get Out’, ‘Deliverance’, ‘Forever’ o la monumental ‘Miracle’, te hace mover las caderas con las contundentes ‘Graves’ o ‘Heaven/Hell’; pero también hay espacio para ambientaciones emocionales (‘My Enemy’, con la inestimable aportación vocal de Matt Berninger, de The National) y leves ecos a Depeche Mode y a Chromatics en sus últimos compases.

Revive su actuación en el pasado Primavera Sound con nuestra galería de fotos.

 


balago: El demà

balago es el grupo de culto de ambient catalán y uno de los motivos fundamentales por los que nació, hace ahora 16 años, el prestigioso sello

Foehn Records. Su sexta entrega, pese a mantenerse en la sonoridad clásica de la banda, resulta un pequeño paso más en la exploración cinemática de la electrónica arrítmica, pero también un enorme salto en la construcción del discurso que surge de la cosmovisión de fondo de David Crespo, su principal creador. Esto es: la descripción sonora de un futuro incierto y aterrador marcado por la alienación, la soledad, la desolación, la misantropía y el fracaso del ser humano. La misma propuesta de siempre de balago, multiplicada por su máximo exponente.

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