Indiemaster / Review

Mejores discos nacionales de 2018

Si en las últimas Navidades los temas de conversación fueron aquellas elecciones generales que resultaron nulas en 2015, las catalanas del año pasado o el procés catalán en general, el asunto estrella de estas será otro bien distinto: Rosalía. Triunfadora a nivel global, se disputa el mejor disco de 2018 con balago, Ferrán Palau, La Plata o Christina Rosenvinge.

2018 no ha sido un año corriente. Hemos visto triunfar una moción de censura en las Cortes del Estado español, a dos impresentables mandatarios como Donald Trump y Kim Jong-un reunirse tras décadas de hostilidades entre Estados Unidos y Corea del Norte, el final definitivo de ETA, los triunfos electorales de la derecha más reaccionaria y xenófoba en demasiadas partes del mundo, al pueblo francés alzarse en armas contra sus gobernantes y sus políticas (como muchas veces) o la exhumación del dictador Francisco Franco de su monumental tumba (ah, no, eso todavía no). Grandes genios como Stephen Hawking, Forges o Dolores O’Riordan nos han dejado, y quién sabe cuántos nuevos habrán nacido durante todo el año.

Y en lo musical qué decir: ¡revolución total! Si en los últimos años la dinámica evolutiva de la música popular ha trazado una trayectoria que ha puesto el foco en la electrónica, el R&B y el hip-hop, no cabe duda de que en su siguiente paso se ha visto claramente reforzada la imagen y la trascendencia de la música latina en el mundo entero. Traducido en pocas palabras: el pop ha pivotado hacia lo latino. Rosalía y J Balvin son probablemente la artista y el artista del año, referentes, nos gusten o no, de los tiempos que corren. Con esto no queremos decir que el rock y demás formas de música, otrora consideraras la vanguardia, hayan muerto para siempre: su presencia en las listas de mejores discos del año sigue siendo importante; pero no busquen en ellas la explicación más actualizada del punto cultural en el que se halla la sociedad global.

Con todo, damos comienzo al repaso de los que consideramos mejores álbumes de 2018. Aquí va nuestra clasificación final de lo mejor del año a nivel nacional.


20

The Crab Apples: A Drastic Mistake

Es difícil definir el estilo de The Crab Apples sin caer en tópicos, pero es muy fácil saber cuándo está bien hecho; y este es el caso. Aunque A Drastic Mistake estrenó el año musical en lo que a escena nacional se refiere, su onda expansiva de consolidación como propuesta no se ha disipado pasados prácticamente 12 meses. Porque no todos los días se ve a un grupo de pop-rock desarrollarse tan rápida y fiablemente, dando pasos firmes y construyendo canciones sólidas y totalmente funcionales. Todo, sin adscribirse descaradamente a ninguna referencia y manteniendo intacto el espíritu de banda, de cuarteto clásico de rock, que tan de capa caída parece estar. De haber existido diez o quince años atrás, estarían firmando autógrafos a la salida de un sold out en Apolo.


19

Los Hermanos Cubero: Quique dibuja la tristeza

La tristeza que dibuja Quique en el disco más devastador de la temporada proviene de la muerte de su espesa Olga; y aun así, ha conseguido levantar la cabeza con su hermano Roberto para honrarla con su música. Consagra su memoria a través de un discurso a lo Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, pero manteniendo su romancero intacto, con el mismo acento bluegrass y ranchero que siempre han tenido. La música como terapia de pacificación con uno mismo y su dolor: melodías hermosas, armonía y ritmos totalmente destensados, pero un interior roto que se confiesa en cada verso. “Hoy en el colegio / dibujaron la tristeza / y nuestra hija te ha pintado a ti / Yo sigo en un mal sueño / y aún no doy crédito / te estoy hablando y tú no estás aquí”. Demoledor. Y purificador.


18

Rufs T. Firefly: Loto

Sin abandonar el acento clarísimo a Tame Impala y Pond registrado en su anterior trabajo, los madrileños Rufus T. Firefly han dado un paso más allá en la solidificación de su sonido psicodélico. No usamos este símil de manera arbitraria: su propuesta en Magnolia destacó por su fluidez y su estado líquido, denso, pero líquido. Loto, sin embargo, presenta una fórmula musical continuista (no en vano, es una suerte de segunda parte) con la particularidad de resultar más musculado, más firme. Sus canciones se muestras como construcciones que se elevan ante nuestra vista y oído; y esperamos que sigan elevándose cada vez más.


17

Doppler: Postcards

Tras militar unos años en Cobarde, el guitarrista barcelonés Narcís Pujol se ha lanzado en solitario a la piscina y, ¡oh, sorpresa!, encontró la compañía adecuada para dar rienda suelta a su propia música: entre otras, la de un Bernie Sánchez (Murdoc) en estado de gracia, que ha hecho las veces de productor y director musical de su autoeditado álbum de debut, Postcards. El resultado es un fino y noble decálogo de pop-rock de autor donde nos asaltan los mejores recuerdos de Neuman o Eels. Como gran hilo conductor, la voz cálida de Pujol se impone siempre sobre todos los mapas y paisajes creados, otorgando a cada postal un sabor personal y experiencial que a la postre es lo le da profundidad al disco. Cuando la honestidad, la libertad y la complicidad creativa se juntan, se nota.


16

Playback Maracas & The Electronic Moon Orchestra: Playback Maracas & The Electronic Moon Orchestra

Ha merecido la pena esperar tanto para el debut de Playback Maracas: junto a The Electronic Moon Orchestra –dirigida por Julián Álvarez Chaia–, el dúo de Mataró ha confeccionado una obra redonda y trepidante donde las sombras de Mogwai, Daft Punk, Chromatics, Godspeed You! Black Emperor, 65daysofstatic, The Suicide of Western Culture o la del último disco de James Holden campan a sus anchas. Una mezcla de electrónica primigenia, épica progresiva y paisajismo galáctico que no termina de despegar los pies del suelo. Post-rock espacial de los bajos fondos, cocinado sobre un motor marcial, casi techno, aderezado con frases y discursos reivindicativos (del Ché Guevara, de Charles Chaplin en El gran dictador, de Eva Perón o de Fidel Castro) y salpicado con detalles orquestales muy efectivos.


15

Mourn: Sorpresa Familia

Sin acaparar portadas en nuestro país pero llamando la atención de Pitchfork y publicando a través del prestigioso sello neoyorquino Captured Tracks, está claro que Mourn tienen mejor cartel internacional que nacional. Una injusticia acrecentada a la luz de Sorpresa Familia, su fenomenal tercer y último trabajo. En él exhiben pura potencia indierock, alternativa y bien calibrada, con un ojo puesto en Sleater-Kinney y otro en At the Drive In, que sabe a todo tipo de metales con denominación de origen en los 90. El peso de las guitarras es colosal, sostenido por columnatas de batería y agrietado por la voz rasgada e incontrolable de Carla Pérez Vas. Cuando aquí queramos darnos cuenta de lo que son –y pueden llegar a ser–, ya serán enormes sin ser profetas en su tierra.


14

Pavvla: Secretly Hoping You Catch Me Looking

Paula Jornet ha tardado justo dos años en dar continuidad a Creatures, su álbum de debut: dos años en los que ha ofrecido cerca de un centenar de conciertos, tarea que no le ha impedido ir componiendo las sedosas nueve canciones que conforman Secretly Hoping You Catch Me Looking. Con una producción –por parte de Aleix Iglesias– que rivaliza en importancia con la voz de Jornet mucho más que en su anterior entrega, el disco marca una clara evolución de la propuesta inicial de cantautora sad folky con arreglo electrónico tipo Daughter, a una con mucha más intención, provocadora y engalanada. No obstante, hay determinados pasajes melódicos vocales que son ya inconfundiblemente de Pavvla, y ese es un importante factor de éxito.

Pavvla actuará en el Primavera Sound 2019, con abonos a la venta en Ticketmaster.

Pavvla fue entrevistada en la sección #Improvistas el pasado verano.


13

Toundra: Vortex

Como las mejores epopeyas editadas en tomos, Toundra mantienen intacto el voltaje, el peso y la contundencia de su narrativa entrega tras entrega. Vortex es el sexto y voluminoso capítulo –contando, cómo no, Quienes aún viven, en su proyecto Exquirla con Niño de Elche– en la trayectoria de los madrileños, que supera ya los diez años, y en él vuelven a convencernos mezclando y alternando ratos de distorsión en catarata con otros de ambientación, siempre progresiva en pos de la catarsis, adornada con ensoñaciones que buscan su referente en la magia de un oriente ancestral, misterioso e idealizado. Hasta nuevo aviso, y con el esfuerzo de su abundante sudor, Toundra siguen en posesión del cetro nacional del post-rock instrumental. Eso es así.


12

Disco Las Palmeras: Cálida

No hacía ninguna  falta, pero a la cuarta entrega la formación gallega Disco Las Palmeras! ha rebajado ligeramente el voltaje de sus canciones. No han abandonado ni mucho menos la suerte de noise post-punk que viene practicando desde principios de esta década, pero sí se percibe claramente un espacio nuevo y más amplio para las melodías, para que las texturas adopten otras formas y para que los ritmos no se despeñen siempre. ¿Lo llamamos influencia pop, ganas de llegar a más gente, madurez entendida como un proceso hacia la serenidad? Sea por lo que sea, la renovada versión del trío de Sarria parece haberles otorgado nueva vida.


11

Marina Herlop: Babasha

No esperábamos que la pianista y compositora catalana Marina Herlop modificara su propuesta en Babasha, su segundo disco, por el hecho de haber cambiado Instrumental Records, el sello de James Rhodes donde debutó hace dos años, por Aloud Music, firma independiente de Barcelona especializada en post-rock: es el resto del mundo quien tiene que adaptarse a ella. Su particularísimo lenguaje (pianístico y vocal) es como un código que, solo con intentar descifrarlo, te abre las puertas a un mundo interior mágico y enrevesado que no parece fijado a ningún lugar ni momento determinados, pues sus canciones son solo caprichosas, vaporosas y cambiantes nubes de sentimientos en estado puro, dejándose llevar por la corriente submarina de un oscuro y poderoso océano.


10

Harrison Ford Fiesta – La Fête

Siempre desde el prestigioso sello Foehn Records, los tarraconenses Harrison Ford Fiesta han virado ligeramente su folk mediterráneo hacia el interior: hacia un espacio amplio donde sus notas, atmósferas y discursos se enfrentan a la épica desde ángulos más oscuros y mediante estructuras que fluctúan entre la psicodelia y el post-rock. Con una temática casi mitológica y la voz profunda de Romain como narrador, el acertijo que esconde La Fête adquiere connotaciones de auténtico terror. Olvídense de aquel sonido florido y luminoso en el que casi se olía la vegetación franco-catalana, los nuevos Harrison Ford Fiesta atacan hacia dentro.


9

Niño de Elche: Antología del Cante Flamenco Heterodoxo

Dueño de una de las mentes más claras, brillantes y genuinas de nuestra generación, Francisco Contreras desafía los cánones más puristas del flamenco con una obra monumental que pone de manifiesto su inacabable inquietud de experimentación. Después de acercar el género a la electrónica (con Los Voluble) y al post-rock instrumental (con Toundra), Niño de Elche reclama su lugar de liderazgo en una nueva hornada de autores, y lo hace mediante un alegato que dura una hora y cuarenta y cinco minutos. Pónganse cómodos.

Niño de Elche fue entrevistado en la sección #Improvistas la pasada primavera.


8

La Plata: Desorden

Hay maderas que siempre arden bien. La de La Plata es de esas que prenden y se consumen rápido: canciones vivas y urgentes de dos o tres minutos, de mecha corta pero abundante metralla punkpopera. “Pop triste acelerado”, se autoetiquetan ellos; y justamente ‘Un atasco’, la que fue su primera pedrada hace ahora casi dos años, y titular del EP que lanzaron en marzo, se ha visto ralentizada. Con todo, en un terreno abonado previamente por Cala Vento y fertilizado por el éxito de Carolina Durante, La Plata ha presentado en su álbum de debut un sonido soft punk que reivindica la juventud y la velocidad sin levantar un segundo el pie del acelerador. Otro acierto del joven sello madrileño Sonido Muchacho.


7

Marem Ladson: Marem Ladson

Con el tiempo –poco–, recordaremos con especial cariño –más– el debut homónimo de la orensana-estadounidense Marem Ladson: el primer capítulo de la que será, con toda seguridad, una carrera brillante. Cómo combina, con tan solo 19 años, su nivel de introspección, profundidad y análisis, con la facilidad compositiva y la vocación escénica que presenta, debería ser suficiente síntoma para que público y crítica advierta en ella el proyecto de futuro de una artista total y deslumbrante. Bebe del pop-rock con mejor pedigrí instrumental y del folk otoñal a partes iguales, mostrándose porosa y flexible en la creación, y pudiendo fabricar temas tan potentes, personales y distintos entre sí como ‘Shades of Blues’, ‘Woods’ o ‘All My Storms’. Como respuesta y resultado de una adolescencia poco habitual –a caballo entre Ourense, Houston y Nueva York–, un discurso artístico y un disco extraordinarios.

Marem Ladson fue entrevistada en la sección #Improvistas el pasado verano.


6

Belako: Render Me Numb, Trivial Violence

Rock alternativo en estado puro. Un golpe certero encima de la mesa reivindicando su lugar en el panorama nacional y, de paso, en el internacional –Queens of the Stone Age les seleccionó para su festival en Londres el pasado mes de junio. El cuarteto vasco, que ha abandonado Mushroom Pillow para autoeditarse con ayuda de El Segell del Primavera Sound PIAS, presenta en su tercera entrega su material más inflamable y definitorio: si te gusta Render Me Numb, Trivial Violence, te enamoran.


5

El Petit de Cal Eril: 

Los Grizzly Bear catalanes siguen en plena forma. Más allá de la subdivisión del disco en tres partes, compuesta cada una por tres canciones agrupadas en función de donde se grabaron, el sonido global nos remite al mismo espacio íntimo, abrigado y mullido por el que resultan tan reconocibles. Con un sonido enmarcado entre un suelo folk y un horizonte psicodélico, el buen hacer de los de Joan Pons representa el triunfo del espíritu independiente, creativo y autosuficiente en el panorama de nuestro país. Un disco que hay que celebrar.


4

Ferrán Palau: Blanc

Si para Ferrán Palau su música es «pop metafísico«, para nosotros él como autor es un trovador ilustrado, un poeta discreto que se vale de un dreampop minimalista para fabricar canciones tremendamente delicadas y cinemáticas. Como una pompa de jabón en cuyo reflejo ves pasar la vida lentamente. Eso sí, desde dentro –ya lo advierte con ‘A dins’, tema inaugural–, porque Blanc, su tercer álbum en solitario al margen de Anímic, solo se puede concebir como una inmersión en algo profundo y confortable, suave y cálido: una atmósfera ambiental de la que, una vez has entrado, resulta tan difícil salir como de la cama por las mañanas en invierno. Fuera todo es más frío, acelerado y hostil.


3

balago: El demà

balago es el grupo de culto del ambient catalán y uno de los motivos fundamentales por los que nació, hace ahora 16 años, el prestigioso sello Foehn Records. Su sexta entrega, pese a mantenerse en la sonoridad clásica de la banda, resulta un pequeño paso más en la exploración cinemática de la electrónica arrítmica, pero también un enorme salto en la construcción del discurso que surge de la cosmovisión de fondo de David Crespo, su principal creador. Esto es: la descripción sonora de un futuro incierto y aterrador marcado por la alienación, la soledad, la desolación, la misantropía y el fracaso del ser humano. La misma propuesta de siempre de balago, multiplicada por su máximo exponente.


2

Christina Rosenvinge: Un Hombre Rubio

Con una trayectoria a punto de cumplir 40 años, es difícil afirmar que Un Hombre Rubio es el mejor trabajo de Christina Rosenvinge, pero sí es posible soñar con que, gracias a él, alcance por fin la trascendencia mediática y referencial que merece desde hace tiempo. A partir de la figura de su padre –“un padre horrible”, ha declarado alguna vez– y ahondando en la masculinidad, la artista madrileña ha entregado un disco personal que casi prescinde de géneros. ¿Estará empezando la etapa legendaria de Christina Rosenvinge?

Christina Rosenvinge actuará en el Primavera Sound 2019, con abonos a la venta en Ticketmaster.


1

Rosalía: El Mal Querer

La media hora que cambiará para siempre la posición del castellano en el mainstream musical internacional. El Mal Querer, segundo disco de Rosalía tras Los Ángeles, es sencillamente extraordinario. Desde una teatralidad que emocionaría al mismísimo Lorca, la catalana ha construido un lenguaje poderoso, por la fascinación generacional y socialmente transversal que ha generado; arriesgado, por haber apostado con éxito por la alianza entre música urbana, el R&B, el pop artístico y el universo flamenco-gitano –no tanto el antiguo y dogmático como el más actual, de segunda o tercera generación–, explicando este último de manera brillante; tan sólido como gigantesco, y capaz de recuperar tradiciones y símbolos de una España que muchos, desde el republicanismo, el antifranquismo y la izquierda, consideramos ajenos y hostiles. Lo dicho: Rosalía es la Lorca del siglo XXI.

Rosalía actuará en el Primavera Sound 2019, con abonos a la venta en Ticketmaster.

Rosalía fue entrevistada en la sección #Improvistas hace justo dos años.

Share post