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Review

Los discos destacados de mayo

Del dreampop artesano de Honolulu al ambient minimalista filojaponés de Tim Hecker, pasando por las diversas formas de hip-hop de slowthai, Denzel Curry o Jamila Woods, aquí va una selección de los mejores discos publicados en mayo de 2019.

Con la humilde intención de no dejarnos nada relevante en el tintero, repasamos algunos de los lanzamientos discográficos más destacados de abril. Una selección que va desde el indie rock envolvente de Big Thief y el retorno de The National a la electrónica minimalista de Tim Hecker y al dreampop de Honolulu, pasando por la bacanal musical de Flying Lotus y las propuestas de hip-hop con diversos apellidos de Jamila Woods, Denzel Curry y el inglés slowthai.


Big Thief: U.F.O.F.

Tres de tres para Big Thief: tres discos, tres pasos firmes. La banda liderada por Adrianne Lenker podría ser la gran esperanza del indie-rock si la situación del género fuera dramática (que no lo es), postulándose con un estilo propio reconocible, tan cerca de su raíz en los 90 como de las nuevas generaciones. Tras soltar dos álbumes sobresalientes en 2016 y 2017, U.F.O.F. es la guinda de un inicio de carrera casi perfecto. Redondo en su estética lenta y envolvente, explora la faceta más introspectiva e íntima de la paleta de sonidos del cuarteto, combinando delicadeza en sus formas superficiales con una crudeza en ocasiones profunda que alcanza el tuétano. ‘Contact’, ‘U.F.O.F.’, ‘Cattails’, ‘Betsy’ o ‘Jenni’, son solo algunas de las muchas piezas adictivas e interdependientes. Huele a top-10.

https://open.spotify.com/album/5X0bIKvPtSDo4NpXqgrB6p?si=yznHc1AKTC-W8uCOOBOrJA


Honolulu: Honolulu

El álbum de debut homónimo de Lea y Quentin Mevel, la fraternal pareja francesa (aunque afincada en Barcelona) que hay tras Honolulu, es una delicada joya que merece la pena desenvolver con tiempo y mimo. Publicado por el prestigioso sello catalán Foehn Records, Honolulu presenta un sonido eminentemente cercano al dreampop de Beach House, solo que con un acabado más artesanal y palpable. Las nueve piezas que conforman el disco se necesitan entre sí y dibujan un espacio seguro y confortable, cálido y envolvente, a base de guitarras de cristal, bajo y teclado; pero sobre todo apuntalado con la almibarada y afilada voz de Lea, el único elemento capaz de estirar, que no romper, la burbuja que construyen a su alrededor. En palabras de Jenesasipop, “los próximos héroes del dreampop”.

Honolulu actúan este verano en el Vida Festival 2019, con abonos a la venta en Ticketmaster.


Jamila Woods: LEGACY! LEGACY!

Quien piense que el hip-hop ha cambiado irremisiblemente, que la estética trap lo invade todo, se equivoca: el legado sigue importando. Jamila Woods, la joven poetisa y cantante de Chicago que ya encandiló a público y crítica con su álbum de debut en 2016, ha vuelto para demostrarlo. Elegante, soulera y reivindicativa, su segunda entrega es un homenaje en clave R&B/hip-hop a una serie de personajes trascendentales en la historia de la conciencia de clase negra. Sobre unas bases riquísimas y siempre intrépidas (‘GIOVANNI’ y ‘MUDDY’ son dos buenos ejemplos), Woods eleva un discurso extraordinariamente lúcido, potente y casi pugilístico, repartiendo verdades, ironías y profundas reflexiones sociales. El feminismo negro tiene una nueva heroína. Si pueden imaginar la mezcla perfecta entre Nina Simone, Lauryn Hill y Erykah Badu, esa es Jamila Woods.


Tim Hecker: Anoyo

El lazo de unión entre el proverbial ambient del canadiense Tim Hecker y la estética musical del antiguo Japón, concretamente el gagaku (música elegante), reside en el tratamiento minimalista del espacio. Experto en la materia desde hace dos décadas, Hecker continúa el trabajo de experimentación iniciado en 2018 con Konoyo apoyándose en la misma formación en ensamble de instrumentación clásica japonesa (shō, ryūteki and hichiriki) que tan buen resultado le dio hace apenas nueve meses. Ahora bien, si Konoyo viene a significar “mundo de aquí” y Anoyo “mundo de ahí” en referencia al más allá, entenderán el matiz diferenciador de esta nueva entrega: algo así como un reverso ciertamente más oscuro y tenebroso. Lo que la electrónica está siendo capaz de unir, no lo separará el hombre.


The National: I Am Easy to Find

¿Qué podía aportar de nuevo The National cuando no han pasado ni dos años desde su último y más que notable álbum? Francamente, poco; que ya es mucho cuando hablamos de The National. Este disco de inercia (bien podrían ser descartes), de infinitas colaboraciones, de extensión orquestal y en horizontal de sus patrones musicales, difícilmente entrará en el top-5 de la banda, pero no se aparta un ápice del esquema conceptual y melódico que ha caracterizado siempre al quinteto. Enteramente reconocibles, simplemente parecen haber elevado su música a una categoría más alta y más alejada del rock de lo que nos tenían acostumbraos, pero siguen siendo The National: siempre garantía de calidad.

The National actúan este verano en el Mad Cool Festival 2019 con abonos a la venta en Ticketmaster.


slowthai: Nothing Great About Britain

Me gusta pensar en los raperos como en líderes mesiánicos de imperios callejeros: jefes de barrio, conocedores y pregoneros de la realidad urbana; pero destinados a caer presa de las nuevas generaciones. Es el paradigma Avon BarksdaleMarlo Stanfield (The Wire). La calle permuta rápido y el lenguaje, la estética y la actitud caducan en un abrir y cerrar de micro. slowthai, en cambio, parece permeable al tiempo: habría arrasado en cualquier barrio y ante cualquier generación de rapers previos y veremos si posterior. Porque el espíritu del rap que nunca muere, curiosamente, es el espíritu punki, y Tyron Kaymone Frampton lo lleva de fábrica. Su álbum de debut, contextualizado en una de las etapas más oscuras de la Inglaterra contemporánea, ya es un hito imprescindible de la historia musical británica.


Flying Lotus: Flamagra

Flamagra es como la apabullante exhibición de trucos y hechizos del mejor y más extravagante de todos los magos (de la producción musical). Un catálogo extenso y extraordinariamente voluptuoso en todo: en ritmos y estilos –hay jazz, funk, hip-hop, R&B-soul, retoques electrónicos por doquier…–, en colaboradores de lujo –Anderson .Paak, George Clinton, Little Dragon, Herbie Hancock, Tierra Whack, Denzel Curry, Shabazz Palaces, ¡David Lynch!, Toro y Moi, Solange, Robert Glasper…– y en notas –normal, si te rodeas para la composición de Stephen Bruner (a.k.a. Thundercat), Brandon Coleman y Miguel Atwood-Ferguson, virtuosos donde los haya–. Si se soporta el orgasmo continuado de la primera media hora, por momentos un tanto desbordante e incluso caótico, las inverosímiles leyes físicas del universo musical de Steven Ellison empiezan a cobrar sentido y acaba por convencerte de lo imposible.


Denzel Curry: ZUU

Con un pie en la vanguardia y otro en la vertiente clásica del rap de los 90, el norteamericano Denel Curry representa uno de los puentes de unión más atractivos entre el pasado y el presente del género. Nacido y crecido en el conflictivo barrio de Carol City en Miami, Curry retrata el ambiente que conoce en ZUU, su cuarto disco, articulando un interesante homenaje a los principales agitadores culturales de Miami a través de sus propias experiencias y recuerdos; sin por ello renunciar a la pose trapera propia de su generación. El rapero floridano es capaz de condensar esa ambivalencia estilística entre lo clásico y lo moderno en bases infalibles como las de ‘WISH’, ‘SPEEDBOAT’ o la del breve interludio ‘BUSHY B INTERLUDE’. De la mano de Curry volverás a orientarte en el rap.