Indiemaster / #YoMeQuedoEnCasa

5 discos para disfrutar de la soledad en cuarentena

Seleccionamos cinco discos, de entre los más destacados de la última década, para disfrutar de la soledad mientras dura el aislamiento por la cuarentena. ¡Que la pandemia no nos deje sin música!

Es real: el planeta está en cuarentena. Pero, aunque la literatura de ciencia ficción apocalíptica nos debería haber prevenido, con sus las historias de héroes malditos, aventuras al aire libre y gestas hollywoodienses, parece que en realidad la épica se reserva a los profesionales sanitarios y los que permiten que el país siga funcionando. A nosotros/as, los ciudadanos/as, sin embargo, nos queda la épica doméstica: pequeñas victorias de habitación que nos permiten seguir aguantando. Para todos/as ellos/as, especialmente para lxs que viven la reclusión sin compañía, recomendamos cinco discos para escuchar en soledad mientras dure la cuarentena. Álbumes, todos ellos, que rescatamos de ente los mejores que se han publicado en la última década.

 


Moses Sumney – Aromanticism (2017)

El debut del californiano (aunque criado en Ghana) Moses Sumney no es un disco anti-amor, pero sí una firme defensa del estado de soledad. Sin negar que exista un amor al margen de falsos romanticismos capitalistas o de dependencias insanas, Sumney argumenta de manera poética y minimalista que se puede ser feliz sin necesidad de compartir tu vida con alguien. Valiosa enseñanza para estas semanas.


Beach House – Bloom (2012)

 

La que es, seguramente, la obra más unánimemente apreciada de Beach House nos ofrece una burbuja inmejorable de aislamiento para disfrutar de nuestra propia soledad. El dream-pop de Victoria Legrand y Alex Scally nos proporciona el entorno seguro, onírico y optimista necesario para que nuestra mente pueda volar libre entre la cocina, el baño y el salón de nuestras casas. Si no empiezan a levitar escuchando ‘Myth’, prueben con el teclado de ‘Lazuli’ o con el arpegio de ‘Wishes’.


James Blake – Overgrown (2013)

 

James Blake se enamoró en el Primavera Sound 2011 y durante algún tiempo mantuvo con su novia –residente en Estados Unidos, él en Londres– una relación a distancia. “¿Cómo lo llevo? Tío, acabo de publicar un disco entero que va sobre eso”, respondía a Íñigo López Palacios en su entrevista para ElPaís. Ese disco era Overgrown, y en su presentación en vivo podían notarse los transatlántico lazos de unión que Blake lanzaba con él, en la distancia, hacia la que persona que amaba. Cuántos/as ahora en esta situación…


Cat Power – Wanderer (2018)

Chan Marshall es una auténtica superviviente. De sí misma, de su entorno. La hemos conocido arriba, abajo, elegantemente engalanada e incluso sobremaquillada, disfrazada para ahuyentar sus demonios. Pero donde más nos ha gustado verla últimamente es en Wanderer: un disco que transmite paz, claridad y, sobre todo, bienestar con el entorno más cercano, el que acaba donde termina nuestra piel. En definitiva, un disco para estar bien con uno/a mismo/a, sin necesidad de nada ni nadie más que sea externo.


Julien Baker – Sprained Ankle (2015)

La soledad es una voz y una guitarra, una canción pura de cantautor/a, emoción con eco, un arpegio que llena el vacío, una confesión cantada, como si nadie nos oyera. Sprained Ankle, el debut de la tenesiana Julien Baker, como toda su obra, es exactamente eso. Canciones para escuchar en silencio y, por qué no, en soledad. Además, 5 años antes de los que está pasando, Julien Baker dijo algo, con lo que cierra el disco, que hoy entendemos todxs de otra manera: “And I know my body is just dirty clothes / I’m tired of washing my hands / God, I wanna go home”.

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